El poder del mercado

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El poder del mercado    por José Toledo Ordóñez

Prensa Libre, Opinión, columna Cimientos    3AG96 

    Los Estados Unidos predican el libre mercado, pero solamente para exportación.  Una serie de regulaciones internas de corte mercantilista dificultan el comercio internacional en. este país.   En el mundo automotriz los fabricantes japoneses de autos han sido el principal blanco de estas políticas. El yen ha sido presionado fuertemente hacia el alza causando que los autos japoneses se vuelvan más caros para el público estadounidense. Como si fuera poco, las compañías japonesas han tenido que aceptar cuotas de importación voluntarias seguidas de drásticas reducciones de las mismas; imposición de impuestos de importación para los camiones livianos; impuestos adicionales en forma de multas a productos de empresas japonesas que ha sido acusadas de dumping.  Vale la pena mencionar que ningún fabricante extranjero ha ganado y un caso de dumping en los Estados Unidos

    Supongamos que usted es un norteamericano que creyó en la campaña “Buy America” que lanzó Bush en las postrimerías de su Gobierno. Decide comprar un carro nacional y le ofrecen un Dodge Stealth y un Geo Prizm., ambas marcas estadounidenses. Le sorprenderá saber que el primero es fabricado por Mitsubishi y hecho en Japón. El segundo, es fabricado en los Estados Unidos con la cooperación de Toyota. Este ejemplo no abarca solamente los carros japoneses. El Ford Festiva es hecho en Corea por Kia Motors. El Ford Tracer y el Volkswagen Jetta son ensamblados en México. Por el otro lado, Nissan y Toyota han puesto plantas en los Estados Unidos. Otros fabricantes europeos siguen su ejemplo.  Con la calidad ha sucedido lo mismo. La diferencia en la cantidad de problemas por vehículo entre países era muy grande pero ahora no es significativa.  Los clientes de hoy andan buscando valor por su dinero.  El problema viene cuando en los Estados Unidos se trata de determinar si un carro es doméstico o importado.  Todo depende de quién lo diga. Por ejemplo, el Ford Crown Victoria es ensamblado en Canadá y por esta razón es considerado carro doméstico por el Departamento del Tesoro; pero la Agencia de Protección del Ambiente lo considera extranjero por el alto contenido de piezas mexicanas que tiene.

Existen varios métodos para establecer la nacionalidad de un vehículo, aunque es sumamente difícil ponerse de acuerdo. Una forma consiste en averiguar dónde se ensambló. Es así que el Honda Accord y el Nissan Áltima serían domésticos.  Otra forma es determinar la nacionalidad de la compañía fabricante del vehículo. El problema es que unas compañías invierten en otras. Tal vez no le sorprenda saber que General Motors posee un 30% de acciones de lsuzu; Jaguar pertenece a Ford; Chrysler compró Lamborghini y una parte de Maserati que luego vendió a Fiat. Y muchos más. Si no le parecen estos métodos tal vez prefiera complicarse la vida y tratar de determinar dónde están hechas las piezas. El Departamento del Tesoro dice que un carro es doméstico si el 50% de las piezas son hechas en Estados Unidos o Canadá. La EPA exige 75%.

    Los industriales estadounidenses compran sus componentes donde les sale más barato sin importar su origen. El Gobierno de los Estados Unidos pone las reglas del juego, que son altamente proteccionistas. Los fabricantes extranjeros aprenden a lugar el juego y burlan las reglas.  Finalmente, los fabricantes locales participan en el juego lo cual no significa que estén perdiendo. Definitivamente si no fuese de mutua conveniencia no lo estarían haciendo. Esto pone en evidencia el poder del mercado.

    La industria automotriz se está integrando tan aceleradamente que pronto será casi imposible determinar el origen de los carros.  Los gobiernos restringen el comercio porque tienen el equivocado concepto de que este se da entre países

y que la protección a las importaciones les es beneficiosa. Pero la realidad es otra. En este caso. el comercio se da entre los fabricantes y ultimadamente entre particulares. El público será el más beneficiado con esta integración, que sin necesidad de negociadores ni de acuerdos tipo OMC. se está dando en la industria automotriz.

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  Economía
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