Los errores de Gorbachov

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Los errores de Gorbachov Por José Toledo Ordóñez      

Prensa Libre, Suplemento económico y financiero        5FB1992

    Mijaíl Gorbachov terminó su testamento político diciendo: “Seguro que algunos errores se podrían evitar, mucho se pudo hacer mejor…”

    No es nuestra intención parecer pretensiosos al criticar a un estadista de la talla de Gorbachov. Tan sólo pretendemos señalar los errores a los que é| mismo se

refiere. El hecho es que Gorbachov se fue, dejando un gran vacío. Sus reformas condujeron al abandono de las tesis marxistas leninistas, pero no dejó sistema económico alguno a cambio: La que hoy existe en Rusia es un régimen que se caracteriza ya no por el racionamiento sino por el desabastecimiento.

    En marzo de 1985, el miembro más joven del Politburó fue nombrado Secretario General del Partido Comunista. No tardó mucho en darse cuento que Rusia, a pesar de disponer de grandes recursos humanos y naturales, se encuentra en una situación inferior cada día más distante a la de los países desarrollados.

    Es una potencia mundial, claro está, pero militarmente hablando. Sin el temible Ejército Roio sería poco distinto a un gigantesco país, del Tercer Mundo, con

poco o ninguna influencia en la comunidad económica mundial. El absurdo es que la manutención de este ejército acrecentada por el reto armamentismo lanzado

por Reagan llevó al país “al borde de sus posibilidades”.

    Gorbachov se afirmó en el poder y lanzó la Perestroika (reestructuración) y Ia glasnost (transparencia), políticas con las cuales esperaba poder sacar al país del estancamiento político y económico. Pero se enfrentó a dos formidables enemigos: La resistencia al cambio natural en cualquier saciedad, máxime en una

acostumbrado a que el Estado es un ente protector que tiene que satisfacer todos sus necesidades y los grupos de poder que defienden sus intereses particulares, los cuales existen en Rusia, en Guatemala y en cualquier país.

    Y es aquí donde Gorbachov cometió su primer error: decidió dar libertades políticas y económicas simultáneamente. Antes de poder siquiera estructurar un nuevo sistema económico, el sistema político se le fue de las manos. Una forma muy dura de realizar los cambios. Después de más de 70 años de autocracia,

Rusia aún no está preparada para la democracia.

    La palabra democracia proviene de los vocablos griegos demos (pueblo) y kratos (autoridad). 0 sea, el gobierno del pueblo. La inventó Pericles y ni los mismos griegos la tomaron en serio, a menos que su concepción en particular fuera tan estrecha que no consideraron antidemocráticas las prácticas de esclavitud usuales en aquella época. La democracia no es un sistema que se debe promover en cualquier país y en cualquier situación. La democracia es un medio que se emplea para alcanzar el bienestar de los pueblos. Se le debe respetar en forma coyuntural y no como una norma.

    La autocracia concentra el poder en un solo hombre. Las economías de libre mercado más exitosas fueron formadas bajo regímenes autoritarios, como es el caso de Japón, Corea, y Taiwán. Un ejemplo cercano es Chile. Gorbachov perdió un instrumento que sería la envidia de muchos jefes de Estado. Para implantar un

sistema económico, nado mejor que un dictador. Pero no un dictador en el sentido tradicional de la palabra, sino un dictador que reúna dos cualidades: capacidad y

honradez.

    El cambio a una economía de mercado requiere que la población esté dispuesta a soportar medidas de ajuste, las cuales son más traumáticas mientras mayor sea el descalabro del sistema que se esté sustituyendo.  Si bien es cierta que los pueblas son más pacientes con las democracias por consideradas legítimas, en una autocracia rara vez se atreven a demostrar su impaciencia.

    Gorbachov se dio cuenta de este error. Reformó la constitución para que le fueran concedidos poderes especiales concentradas en la figura del Jefe de Estado. Pero el remedio llegó muy tarde. El sistema político estaba ya fuera: de control.

    La Perestroika consistía básicamente en impulsar la democratización en el aspecto político, y la reestructuración del aparato de producción y distribución de

bienes y servicios de la Unión Soviética en el aspecto económico. Todo esto dentro del mismo socialismo, y bajo el concepto de que el potencial de este sistema había sido poco utilizado.  Aquí detectamos el segundo error.

    Consideramos una incongruencia el proponer “dentro del socialismo” marxista leninista distintas formas de propiedad privada. El resultado fue un conflicto en

donde se formaron dos corrientes diametralmente opuestos: los comunistas ortodoxos, que adversan las reformas de la Perestroika no importando que éstas

sean hechas dentro del mismo socialismo; y los radicales como Yeltsin, quien pretende implantar una economía de mercado probablemente con la misma impaciencia con que la Revolución de 1917 quiso instaurar el comunismo.

    Presionado por ambos bandos, Gorbachov inició un programa de transición a lo economía de mercado en donde se pretendía terminar par lo que debió de haber

sido el principio: el cambio de la propiedad estatal a la propiedad privado de los medios de producción. Esta es una institución básica del capitalismo.

Solamente a partir de ello el sistema de precios podrá proporcionar la información necesaria para orientar la producción. Cuando un sistema económico sea cual sea

es implantado a medias, los malos resultados no se hacen esperar.

    En julio de 1991 y a los seis años de iniciadas las reformas, el Parlamento soviético aprobó una ley de privatización donde autoriza al gobierno a vender la

mayoría de las industrias a compañías privadas, incluso a extranjeras.  El gobierno soviético propuso tímidamente privatizar dos terceras partes en menos de cinco

años, conservando la mitad de las industrias energéticas y de defensa.

    El pueblo soviético no pudo esperar cinco años más. Gorbachov acabó con la “guerra fría” y la carrera armamentista. Disipó las posibilidades de una conflagración. Fue nombrado Premio Nóbel de la Paz, Hombre el Año, Hombre de Ia Década… y presenció el derrumbe de la Unión Soviética. Gorbachov cayó víctima de las reformas que él mismo promovió. Al igual que Bush, aplaudido por el mundo, incomprendido en su propio país.

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