II Cumbre de reguladores

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II Cumbre de reguladores – operadores de Hispanoamérica

AHCIET – Regulatel.  Antigua Guatemala, 5 y 6 de julio de 1999

Temas de debate: interconexión e internet

Discurso de inauguración pronunciado por José Toledo Ordóñez,

presidente de Regulatel.

  La privatización y desmonopolización de servicios públicos son el pilar de los programas de modernización de los países hispanoamericanos.

  Estos programas deben ser integrales y basarse en esquemas de mercado que nos permitan alcanzar en forma acelerada la mayor cobertura al menor costo posible, así como tomar ventaja de los avances de la tecnología.

  Solamente de esta forma podremos alcanzar los niveles de competitividad necesarios para poder afrontar el reto de la globalización.

  El costo de oportunidad de los países que se resisten a cambiar supera con creces el valor de las empresas públicas que no se privatizan.

  La mayor parte de los países iberoamericanos han abierto a la competencia los servicios de telecomunicaciones, atrayendo la atención de no pocas empresas; éstas exigen reglas del juego claras y estables que le den certeza a sus inversiones.

  En entornos recién liberados la presencia de operadores dominantes puede ser un obstáculo para el acceso de la competencia; el problema se agrava cuando se privatiza antes de desmonopolizar.

  Se hace necesario regular para desregular. La clave de la competencia está en crear reglas claras de interconexión que normen la relación entre los operadores existentes y los nuevos operadores.   Las protecciones y los  privilegios deben ser eliminados.

    Sin interconexión no puede haber desarrollo de las telecomunicaciones; actualmente ha dejado de ser un problema técnico y la polémica se desarrolla en el campo económico.

  La interconexión debe ser obligatoria y establecida sobre las bases de reciprocidad, no discriminación y disponibilidad de información; la calidad debe ser definida; la interoperabilidad de redes debe ser establecida sobre estándares técnicos mundiales; finalmente, debe basarse en costos razonables.

  El mejor regulador de la tarifa es el mercado, el cual no puede ser creado por el mero hecho de promulgar un decreto. El paso de la letra muerta de la ley a una situación de libre competencia hace necesaria la existencia de un regulador. Este debe ser independiente, apoyarse en normas claras y coercitivas y tener una  actuación firme y transparente en defensa del consumidor.

  Los gobiernos también tienen que poner de su parte.  Por mucho tiempo la telefonía ha operado con subsidios cruzados so pretexto de financiar la expansión de la red; el costo de la telefonía local ha sido tradicionalmente cargado a la telefonía internacional.

  Para facilitar la transición a costos reales y a un mercado libre de distorsiones, la expansión de la red debe hacerse por medio de mecanismos transparentes y no discriminatorios, tales como los fondos para telefonía rural.

  Se debe subsidiar la infraestructura y no el consumo, evitando crear gastos recurrentes. Solamente de esta forma los gobiernos podrán cumplir con su papel subsidiario afectando lo menos posible el desarrollo de los mercados.

  A muchos políticos les atrae la idea de obligar a los operadores a cubrir áreas no rentables; esto solamente distorsiona la competencia.

  Proveer servicios gratis que no tienen demanda es una falacia; alguien en algún lado tiene que pagar por ellos.

  El otro tema de debate que hoy nos ocupa es el de internet, inicialmente definida como un sistema global de información. En una forma un poco más amplia podemos decir que es una red de redes en donde la información fluye por el globo utlizando un conjunto de protocolos estándarizados y abiertos llamados IP, que requiere de un directorio universal capaz de ubicar a cualquier persona o equipo en cualquier lugar de la red.

  Actualmente la internet permite otras aplicaciones como el comercio electrónico, la telemedicina, la teleeducación, la telerecreación y el teletrabajo. Esto nos obliga a revisar el tema de debate ampliandolo a internet y servicios IP.

  Anteriormente la tecnología estaba definida: teléfono, televisión, radio, etc.; cada una estaba regulada. Ahora las diferentes tecnologías se acercan. El mejor ejemplo de convergencia tecnológica es la internet, en donde se unen la telefonía con la informática; provee servicios multimedia incluyendo voz.

  La tecnología, en este caso la internet, sustituye a los servicios tradicionales de telecomunicaciones sometidos a un marco regulatorio y altera el escenario bajo el cual muchas empresas hicieron inversiones.

Las interrogantes son: ¿Es aceptable que otro proveedor tenga ventajas regulatorias?  ¿Es factible regular la internet? ¿Se debe regular la internet o desregular las telecomunicaciones tradicionales? ¿Proveerá la tecnología la respuesta?

  La digitalización de las redes permite brindar multiservicios en los que no puede diferenciarse si los flujos de bits pertenecen a uno o a otro.

  Esto hace mas difícil la regulación y nos lleva al campo de simples reglas. Cualquier normativa que igonre la convergencia es una barrera tecnológica que frena el desarrollo.

  Los criterios regulatorios actuales fueron creados en torno a los servicios telefónicos y no responden a la realidad actual.

  El crecimiento exponencial de la internet ha sido posible porque se basa en la autoregulación y cooperación de las industrias.

  La explosión de la tecnología se hace evidente en el campo de la informática; ahora hay empresas que pueden desarrollar productos antes de que otras hayan cubierto siquiera los costos de desarrollo del último en entrar al mercado.

  La convergencia de la tecnología ha hecho que los problemas generados por la velocidad del cambio se trasladen del sector de la informática al de las  telecomunicaciones, amenazando las inversiones existentes.

  Los gobiernos deben garantizar un marco jurídico estable pero esto no significa quitar el riesgo empresarial a las inversiones privadas ni protegerlas del avance tecnológico.

  Si bien en internet se tiene que trabajar para mejorar la capacidad de direccionamiento, la capacidad de servicio y el control de la seguridad de la información, esto es solamente cuestión de tiempo.

  Las fronteras son líneas imaginarias trazadas por los gobiernos. Los ferrocarriles, barcos y aviones acercan a las ciudades; los autos acercan a las casas; las telecomunicaciones acercan a las personas.

  En poco tiempo tendremos un teléfono personal, multimedia y global; las telecomunicaciones seguirán siendo el motor de la globalización.

  La tecnología hará inútil e innecesario cualquier tipo de normativa, relegando a los reguladores a simples administradores del uso eficiente del espectro radioeléctrico; por el bien de los consumidores, esperamos que esto sea pronto.

  Para terminar, un mensaje para los operadores de telecomunicaciones.

  En la época de la post guerra, en los años 60, existía una demanda insaciable de bienes y servicios; los empresarios solamente tenían que decidir qué producir y en qué cantidades. No es que no había clientes insatisfechos, sino que no sabían que había nada mejor ni distinto.

  El nuevo mundo de los negocios es muy diferente; se caracteriza por las tres letras “c”: cliente, competencia y cambio.

  El cliente es exigente porque ahora tiene opciones; el que manda ya no es el vendedor.

  La competencia ha aumentado y ha tomado formas diferentes; ahora se compite en base a precios, selección, calidad y servicio. Al caer las barreras comerciales ninguna empresa tiene su territorio protegido

  Los clientes y la competencia han cambiado; lo mismo sucede con la naturaleza del cambio; se ha vuelto general y permanente.

  Lo que sucedió en el mundo privado de los negocios está sucediendo en forma diferida, pero no por eso menos implacable, en el recién privatizado sector de las telecomunicaciones. Los operadores deben comportarse como empresarios de punta; un mercado restringido no tiene ganadores. 

  Lograr que los operadores existentes permitan el acceso a nuevos competidores a cambio de una compensación hará bajar los precios y crecer el mercado; los interconectantes se convertirán en sus mejores clientes; ambos verán mejorar sus ingresos.

  Los principales beneficiados serán los consumidores, quienes verán aumentar sus salarios en términos reales; dejen ya de llamarlos usuarios o abonados; por primera vez, díganles clientes.   

Category:
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