El país del ventajismo

By admin 2 años ago
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Prensa Libre, Opinión, columna Cimientos   19OC1996

Casi un centenar de personas recién murieron trágicamente en el malogrado partido entre las selecciones de fútbol de Guatemala y Costa Rica en el estadio Mateo Flores. La pérdida de vidas fue inútil y lamentable, sin mencionar a los numerosos heridos. La impresionante escena de una larga formación de cadáveres es difícil de olvidar. También el hecho de que muchos tuvieron tal vez la peor de las muertes: la asfixia. Pocos podrán imaginar la angustia que sufrieron las personas que buscaban desesperadamente a sus seres queridos. Las líneas telefónicas se congestionaron y comunicarse era casi imposible.

    Estos ciudadanos fueron víctimas de la cultura del ventajismo que tanto cultivamos los guatemaltecos. El problema comienza con los padres de familia. Desde muy niños les enseñan a sus hijos obtener ventaja del prójimo. Frases como no te dejés y fregálo les quedan grabadas. De adultos, estos niños se convierten en empleados, consumidores, profesionales, empresarios, servidores públicos, etcétera. Luego se comportan de la siguiente forma; los empleados Justifican el robo con frases como “robo poquito”, “la empresa a aguanta”, “no lo van a notar”; los sindicalistas buscan privilegios; los consumidores no quieren pagar el IVA, se atrasan en los pagos giran cheques sin fondos; los doctores operan sin necesidad; los empresarios venden Iibras de 14 onzas, no pagan impuestos, cobran por reparaciones innecesarias y también buscan privilegios. Entre estos pocos ejemplos y la delincuencia hay poca o ninguna distancia.

    El derecho consiste en un conjunto de normas hechas por los hombres de acuerdo con ciertos valores para satisfacer sus necesidades de existencia en comunidad. Nos proporciona un cierto orden razonable que nos permite vivir en sociedad. Las normas ¡míticas son bilaterales: conceden facultades e imponen deberes. De toda norma jurídica se desprende una facultad concedida al sujeto pretensor y una obligación a cargo del sujeto obligado; en esto último consiste el.

deber jurídico. En otras palabras, el derecho es una calle de dos vías. Tal vez en este concepto se basó Benito Juárez cuando dijo: “El respeto al derecho ajeno es la paz.”

    Como pueblo con cultura de ventajistas que somos nos dedicamos a enseñar y exigir derechos humanos: derechos de la familia. derechos de la mujer, derechos del niño, derechos laborales. etcétera. Pero pocas veces hablamos de obligaciones. A un trabajador se le enseña a exigir el pago de hasta el último minuto laborado fuera de horario establecido; pero no se le hace ver que cuando haraganea se convierte en un ladrón de tiempo y la víctima es la empresa. En una ocasión un empleado que había aprendido muy bien sus lecciones de ventajismo me solicitó un aumento. Cuando le pregunté por qué creía merecerlo, me dijo: “Es que yo trabajo bien.”  Entonces le contesté: “¿Y usted cree que la empresa lo contrató para trabajar mal?” Obviamente consideraba un mérito cumplir con sus

obligaciones. Es posible que a esta cultura contribuya el hecho de que la parte de los deberes de los ciudadanos ocupa unos cuantos artículos de nuestra Constitución.

    Volvemos a lo acontecido en el estadio Mateo Flores. El estadio tiene capacidad para 45,000 personas; se estima que había 60,000. Entre las causas se mencionan falsificación de entradas y credenciales, reventa, sobreventa, etcétera. Puede ser una combinación de todas estas cosas que dicho sea de paso son claros ejemplos de ventajismo. Pero el hecho de que haya habido gente que se quedó sin entrar no justificaba que tiraran la puerta y pasaran encima del público hasta convertirse en homicidas. Estos sucesos merecen una exhaustiva

investigación por parte de las autoridades para deducir responsabilidades. Los métodos de control pueden ser sencillos. El costo se justifica si se piensa en los precios exorbitantes que alcanzaron las entradas en el mercado negro.

    La imagen de Guatemala comenzaba a recuperarse con acciones como Ia inminente firma de la paz y la depuración de la aduana. Con la tragedia del estadio Mateo Flores de nuevo cae a los niveles más bajos. Pero la paz no es solamente

la ausencia de guerra; la paz es la ausencia de violencia y lamentablemente en este país la violencia forma parte de nuestro diario vivir. Mientras sigamos ensañando ventajismo a nuestros hijos no habrá respeto; y mientras no haya respeto no habré paz. El costo es alto; en esta ocasión lo pagamos con casi cien vidas. Que Dios los tenga con él.

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