100 años de industria automotriz

By admin 3 años ago
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100 años de industria automotriz

II Parte y final

Prensa Libre, Opiniones, Columna Cimientos, 10DC1996

    En el siglo XX la economía mundial ha girado alrededor del transporte motorizado y el suministro de petróleo. Desde el momento en que los carros se convirtieron en una necesidad la industria y la política caminaron de la mano.  Tal vez las palabras de un funcionario de General Motors, Charlie Wilson, de alguna forma resumen esta actitud: “Lo que es bueno para el país es bueno para General Motors y viceversa.” Las primeras regulaciones se centraron en registros, licencias para conducir y límites de velocidad. Los abogados encontraron una fuente inagotable de litigios que parece no tener fin.  Por cierto que en 1906 el límite de velocidad típico era de 20 millas por hora. Los policías motoristas no se hicieron esperar.  La discusiones sobre el límite de velocidad eran interminables ya que en un principio no existían los velocímetros. Tal vez allí nación la “mordida”. Cuentan que algunos pueblos tenían leyes tan exóticas, como aquella que decía: “Nuestro límite de velocidad este año es un secreto.”

    Mientras tanto, otro tipo de carrera se comenzó a librar: la del crimen. Policías y ladrones tuvieron que estar al día desde un principio con las mejores máquinas para no colocarse en desventaja.  Los tristemente célebres Bonni y Clyde se encuentran entre los entusiasta de los autos de los años treinta.

    Las ventas de vehículos a plazos comenzaron a revolucionar el mundo de las finanzas dese 1910.  Hoy en día muchas compañías hacen más dinero como banqueros que produciendo autos.

    Durante la Segunda Guerra Mundial el Jeep jugó un papel decisivo haciendo el trabajo que hicieron los caballos en las guerras anteriores. Posteriormente se convirtió en un vehículo para civiles. Una versión moderna de este vehículo de guerra es el Hummer usado con tanto éxito en la Guerra del Golfo.

    La década de los 50 se caracterizó por los carros experimentales, llamados por los fabricantes carros de futuro o carros de ensueño.  Eran modelos especiales para promover innovaciones o bien las líneas que tendrían los autos en los años subsiguientes.

    El sexo estuvo ligado a los automóviles desde que el público comenzó a usarlos.  La gente encontró la forma de hacer el amor en carros parqueados en cines, sitios escénicos y hasta en las calles de la ciudad. Qué no decir de los moteles. Posiblemente la posibilidad de ser encontrados le añadía emoción al asunto. Algunos autos eran auténticos símbolos sexuales. Los convertibles eran identificados con la amante y los sedanes con la esposa. Las voluptuosas formas de los autos de los años 50 reflejaban el ideal de belleza de la época. Muchos fueron más allá e hicieron de los automóviles su hogar. Los motor homes también son usados para hacer turismo desarrollando una nueva industria. 

    En los años 60 el mundo sufrió grandes transformaciones y los automóviles no fueron la excepción.  Los autos y accesorios reflejaban la personalidad del dueño. En los Estados Unidos nacieron los autos compactos. Los autos importados invadieron el escenario con Volkswagen, Toyota y Datsun a la cabeza. También nacieron los autos especiales, como el deportivo familiar Ford Mustang y el Pontiac GTO, pionero de los muscle cars.  Este último desató una verdadera locura y la competencia por acortar los tiempos de aceleración en un cuarto de milla. Se comenzaron a exigir estándares de seguridad. Finalmente, en esta década también nación el smog, el lado oscuro de los automóviles. 

    La década del 70 estuvo marcada por la crisis del petróleo, las regulaciones para el control de emisiones de gases de escape y la inflación: Todo esto hizo que los carros se volvieran más prácticos perdiendo su personalidad. Los motores se volvieron lentos y sedientos de combustible mientras que la tecnología cumplía al mismo tiempo con bajar las emisiones y lograr motores eficientes. Por si esto fuera poco, las cada día más severas regulaciones de seguridad resultaron en carrocerías con grotescas defensas añadidas para poder pasar las pruebas que exigía el Gobierno. Las máquinas perdieron personalidad y los dueños dejaron de expresarse a través de ellas.

    Tuvieron que pasar veinte años para que los fabricantes pudieran producir motores más eficientes que nunca (más limpios, más rápidos y con bajo consumo de combustible), así como carrocerías atractivas y al mismo tiempo resistentes al impacto. Afortunadamente, el glamur de los años 60 ha vuelto a los carros.   La fiebre volvió a contagiar a los automovilistas quienes cada vez se vuelven a identificar con sus autos, haciéndonos recordar de las páginas doradas del automovilismo.     

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  Economía
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